Una maravillosa casualidad.

Conozco a Salomé por coincidencia, por esas casualidades que pueden hacernos muy felices o desgraciarnos la vida. La conocí por Andrea, en una fiesta a la que también fueron Susy, Gabriela y Jorge, en una casa de los 60 junto a Arroyo, casa que ya ni siquiera existe.

En ese entonces no sabía que Salomé era pintora, ni diseñadora gráfica, ni maestra de pintura; sólo vagamente me comentaron que pertenecía a un colectivo femenil, y hasta ahí.
Después, aquel encuentro casual se convirtió en amistad. Salomé se convirtió en compañera, en obscuros e incontables días y noches etílicos, en los que hizo gala de paciencia en muchas desveladas, porque ella no toma ni una gota.

El tiempo me permitió saber muchas más cosas de Salomé; por ejemplo que es una noctámbula de primera, y cuando todos ya están en el quinto sueño, ella conduce por las desiertas avenidas como si nada. Es, a fin de cuentas, una mujer vital a la que no le gusta estar mirando el paisaje por las ventanas, prefiere ir a su encuentro y recrearlo.
Entonces es cuando llega la sorpresa ante una obra amplia, que ella nunca presume, algunas de esas obras tengo el honor de haberlas vistos como bocetos y ahora admirarlas en todo su color y vida. Porque la obra de Salomé es una obra que mucho tiene que ver con el universo femenino y con ella misma: Sus mujeres siempre son definitivas, llenas de curvas, de redondeces, mujeres que, gracias, no se adhieren a esa moda de cuerpos esqueléticos que sólo Dios sabrá que atractivo tendrán.

Además, a pesar de que a veces trata temas terribles, las líneas que plasma la artista no asustan, no nos dan pavor, mejor aún, nos hacen pensar, nos transportan, aunque ese no sea el deseo de la artista, a un mundo más amable en el que las desgracias sí pueden remediarse.

Sólo puedo decir que espero que Salomé se decida a no dejar de pintar, porque el mundo actual necesita artistas que nos muestren otras facetas del mundo, más allá de la farándula televisiva.

Aldo Alba
Octubre 2008

 
       
 
   
       
       
 

copyright © 2008 Salomé Ramírez .|. aviso legal